La vida toma protagonismo en Discurso suspendido, donde Villa captura el día a día en Konvent, un antiguo convento convertido en centro artístico en el Berguedà, donde artistas se refugian de la deshumanización del capitalismo, tejiendo con creatividad y cuidado colectivo su propia existencia. La melancolía que impregna la película ayuda a transmitir con elegancia la belleza de la impermanencia, celebrando así la vida en toda su desordenada e imprevisible complejidad.


















Discurso Suspendido invita al espectador a adentrarse en la comunidad de artistas que han encontrado refugio en Konvent, un antiguo convento de monjas ocupado y convertido en centro artístico en la comarca del Berguedà. Con el telón de fondo de la Cataluña rural, el documental ofrece una mirada íntima a las vidas cotidianas del colectivo, compuesto por personas que han comprendido que la esencia del capitalismo es la devaluación de la vida humana, que queda reducida al principio de acumulación. Es entonces cuando la organización alternativa se convierte en un acto político y eminentemente estético.
En el corazón de la narrativa está la creencia compartida de la comunidad en el valor intrínseco del proceso artístico, liberado de las limitaciones de la producción capitalista, y cómo enfrentan los desafíos para mantenerse al margen de las estructuras institucionales. Siguiendo las ideas de pensadoras como Silvia Federici, se comprometen a reclamar los medios de reproducción, no solo del arte, sino de la vida misma. A través de jardines comunitarios, iniciativas artísticas y redes de apoyo mutuo, trabajan activamente para crear modelos alternativos basados en los principios de autonomía y cooperación.
Detrás de la cámara, la voz narrativa impregna cada fotograma con una profunda melancolía que transmite con elegancia la belleza de la impermanencia. Así, mediante imágenes observacionales, Discurso Suspendido permite que la vida ocupe el centro de la imagen, capturando la belleza y el caos de la experiencia humana en toda su autenticidad no guionizada. Sin las restricciones de las estructuras narrativas tradicionales, ofrece una visión directa y clara de los momentos cotidianos, las emociones y las vivencias de los residentes de Konvent.
Desde las comidas comunitarias y los talleres artísticos hasta las sesiones improvisadas de música y las actuaciones sorpresa a medianoche, cada escena palpita con la vitalidad de la vida misma. En medio del bullicio y la creatividad, emergen la solidaridad, el apoyo mutuo y el principio de cuidado colectivo como los valores que tejen la trama de la existencia compartida en Konvent.
Así, Villa celebra la vida en toda su complejidad desordenada e impredecible, expresando con delicadeza y profundidad la nostalgia por la vida y el anhelo de lo que aún se mantiene vivo.
Créditos
Textos de Laia M. Llobera. Soporte en la creación: Marta Gon, Montserrat López y las Amigas. Postproducción de sonido: Marta Gon y Lisandro Marquez. Máster: Ildu Alonso. Producció: Konvent. Diseño Gráfico: Joan Manel. Montaje.
Filmación y Dirección: Venus Villa.