Bajo el sol de Los Dioses, este cortometraje nos introduce en la vida cotidiana de este cortijo andaluz donde los olivos aún susurran. La película ofrece una mirada intimista donde la presencia menguante pero aún poderosa del abuelo y la tenacidad apasionada de la abuela se combinan para celebrar el delicado equilibrio entre fortaleza y vulnerabilidad.

Este cortometraje documental de corte íntimo, se sumerge en la vida cotidiana de una familia en el cortijo andaluz de Los Dioses, donde la tradición de los olivos forma parte integral de su historia y legado. A través de los testimonios entrelazados del abuelo y la abuela se exploran las complejidades de la vida rural, capturando momentos que reflejan la dinámica única entre ambos y con sus seres queridos. 

El abuelo, a pesar de su lucha contra el Alzheimer, sigue siendo una presencia poderosa en el hogar, evocando recuerdos y enseñanzas que resuenan a lo largo de generaciones. La abuela, por su parte, emerge como un pilar de fuerza, resistencia y amor, preservando con dedicación las costumbres y el legado familiar.

La directora del cortometraje, en la línea de cineastas como Chantal Akerman, opta por un enfoque visual que privilegia la contemplación y la introspección, capturando emociones humanas que, de otro modo, sería complicado describir. Las tomas largas y estáticas generan una sensación de intimidad que permite a los espectadores sumergirse en el mismo espacio físico y emocional que los personajes, explorando la crudeza y la vulnerabilidad inherentes a las relaciones familiares y al cuidado en el hogar.
La decisión de prescindir de música incidental, optando en su lugar por el constante murmullo del televisor, sumerge al espectador en el ambiente familiar del cortijo andaluz donde se desarrolla la escena. Esta elección resalta la importancia que la televisión tiene para una generación que creció sin ella y cómo las generaciones posteriores pasan por alto lo extraordinario debido a su cotidianidad. Es en este entorno donde los personajes se entregan a reflexiones tan cotidianas como íntimas y emotivas, mientras la presencia de los olivos en el paisaje evoca un profundo sentido de arraigo y conexión con la tierra.

En última instancia, el cortometraje no solo ofrece un retrato íntimo de una familia y su entorno, sino que celebra el delicado equilibrio entre fortaleza y vulnerabilidad, así como la resiliencia de la memoria arraigada en la tierra andaluza.

Créditos

Textos de Laia M. Llobera. Máster: Ildu Alonso. Diseño Gráfico: Venus Villa. Montaje, Filmación y Dirección: Venus Villa.

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